En la secundaria tenia amigas, buenas amigas, compañeras de aula, y con las que no nos podíamos ni ver, fueron años muy buenos, pero no imaginé que en ese momento estaba conociendo a mis mejores amigas, en algún lado leí que no es necesario tener una sola mejor amiga, que pueden ser varias ya que todas tienen un papel importante y cada una de ellas tiene un virtud y que en conjunto son lo máximo pero eso sí todas están en un lugar especial en mi corazón.
Con la madurez de los años aprendí a aceptar muchas cosas, si juzgar, solo dejando mi amistad pura y con esta actitud encontré a unas amigas maravillosas, cada una con virtudes distintas que se complementan, mujeres que en la adolescencia eramos agua y aceite, ahora son parte de mi vida, son mujeres maravillosas, mujeres admirables con las cuales he compartido mis penas, mis alegrías, me han dado fe, apoyo incondicional, he aprendido de ellas muchas cosas y estoy muy agradecida con Dios por haberlas puesto en mi camino.
Se dice que las mujeres necesitamos de amigas y es la verdad pero de esas amigas que si pasa el tiempo y no las llamas no sé molestan, que si puedes tomar un café de vez en cuando esta bien, pero que cuando necesitas allí están dispuestas a ser tu pilar, dispuestas a escuchar, a dar un consejo con el corazón y así como ellas me han dado su amistad de la misma manera tienen la mía.
Gracias chicas por ser parte de mi vida.
